LIBROS_Reseña_Sin noticias en el frente_E.M.Remarque
“Dos ejércitos que se enfrentan es un gran ejército que se suicida”. En 1916 recibió el premio Goncourt El Fuego, una estremecedora novela de mensaje pacifista en la que Henri Barbusse describía con un brutal realismo la guerra de trincheras que devastaba Europa desde el punto de vista de un grupo de soldados franceses.
En el otro lado del frente, mientras la disentería obligaba al autor galo a abandonar la primera línea del conflicto y volver a la retaguardia, un joven alemán; Erich Paul Remark luchaba por no ser uno de los diez millones de muertos que se acabaría cobrando la guerra. Como Barbusse, el joven germano logró sobrevivir y quiso dejar constancia de su experiencia como militar en un relato de ficción con tintes autobiográficos. Nacía Sin noticias del frente, la crónica de la vida y reflexiones de una compañía de jóvenes soldados alemanes durante la primera guerra mundial.
Francia y Alemania. Barbusse y Remark. Después de lo vivido en el frente no cabe el revanchismo ni el patriotismo. El nacionalismo y el odio han quedado atrás. Sólo la incomprensión y el miedo dirigen la pluma de los autores. Cuando el instinto y la supervivencia se convierten en los únicos motores de la existencia humana, los soldados matan para vivir pero no dejan de lado la tremenda injusticia global a la que se suman sus actos. La guerra destroza multitud de familias constituidas y cercena otras que ya nunca podrán ser. En el punto de mira de los autores los dirigentes y líderes de opinión que apoyaron el conflicto.
La guerra evidencia el fracaso del modelo de civilización humana. Remark lo refleja extraordinariamente cuando Paul, el protagonista de su novela, apuñala sin siquiera cerciorarse de su identidad a un soldado que se precipita en el cráter donde éste espera, impaciente, a que cesen las ráfagas de disparos entre trincheras. El soldado alemán mata a su homologo francés. Lo hace impulsado por el miedo y embargado por la culpa. Mientras pierde la vida, Paul pide perdón. El episodio está tan lejos de la gloria que se presupone a la victoria, como cerca de la cruda realidad de un conflicto. El cuadro final refleja un profundo sentimiento de depresión y pena.
Esos dos soldados, alemán y francés, bien pudieron ser Barbusse y Remark. El azar y la dinámica de la guerra pudieron reunir a los dos autores en cualquier trinchera. No hubieran dudado en matarse, y el fallecimiento de ambos, sin duda, hubiera sido la mejor noticia para la guerra. No en vano, la mejor publicidad para los conflictos es la ausencia de supervivientes. Afortunadamente, Remark y Barbusse no se encontraron. Sí lo hicieron otros.
Por el camino, entre cráteres, lodazales y trincheras, se quedaron millones de vidas, y de novelas.
